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La evaluación psicológica ha presentado numerosas barreras, que se explicarán a continuación algunas de ellas, así como la manera en la que estas influyen en la evaluación, la evolución que ha habido para llegar a la actual forma de evaluación, superándolas.
Consideramos tanto los procesos de socialización y culturización como el lugar en el que el sujeto se desarrolla, encuadrándolo como su principal zona de referencia. Se plantea por tanto que habrá mayor eficacia en la intervención del psicólogo, siempre que los enfoques terapéuticos que se empleen incorporen el tema de la acomodación cultural. Por ello, es importante avanzar en este aspecto, y proporcionar a los investigadores de conocimientos y capacitaciones acerca de las culturas además de una formación intercultural, seguido de una adaptación de los diferentes tipos de pruebas, de esta manera personas de diferentes culturas sean capaces de entender y responder sin ningún tipo de problema o dificultad (Franzen et al., 2021).
A menudo temas como el
idioma o el nivel de alfabetización pueden suponer un problema a la hora de
realizar una evaluación. Por ello, este proceso de acomodación cultural será
necesario. La Psicología Transcultural se ha ocupado de este tema y, al
respecto, señala que la cultura ejerce cierto grado de influencia en los
procesos psicopatológicos. Millon señala que todas las distinciones entre normalidad
y patología son en parte construcciones sociales o artefactos culturales y que
los trastornos son definidos por estándares asumidos por la mayoría de las
personas
ADAPTACIÓN DE LA EDAD EN LA EVALUACIÓN PSICOLÓGICA
Otras de las diversidades que se presenta a la hora de realizar una evaluación psicológica es la edad.
La edad es un factor muy relevante a la hora de realizar una evaluación psicológica, ya que esta presenta muchas diferencias que hay que tener en cuenta, por ejemplo, habrá que tener en cuenta si la edad física corresponde con la edad mental para poder administrar test adecuados al paciente. También en diversas culturas se da un desarrollo diferente, por lo tanto la edad no siempre corresponde a lo esperado en diversos países. Por otro lado, el vocabulario usado a la hora de realizar los test hay que ajustarlo según la edad, ya que el nivel cognitivo será muy diferente en un joven que, en un anciano, además se tendrá que tener en cuenta el tiempo de realización de los test tampoco sería igual en ambos casos (Reyes et al. 2018).
Cabe destacar que la edad influenciará también a la hora de pasar test según los prejuicios que tengamos respecto a esta, como por ejemplo se ha comprobado que los investigadores consideran a los ancianos menos capacitados a la hora de realizar test por el declive de funciones que sufren a nivel cognitivo (Reyes et al. 2018).
Chrisler et al. (2016) expuso un dato importante es que sobre las personas mayores se piensa que tienen dificultades en la memoria o que tienen alguna discapacidad, que son una carga y como la mayoría son mujeres podrían haber sufrido una discriminación por su género y, es por todo ello, que no se le quieren realizar a los ancianos test. Por ello, los adultos mayores al internalizar esas creencias sufren más de bajo rendimiento en la memoria, la subida cardiovascular debido al estrés... Estas circunstancias crean mal entendidos o errores, los cuales podrían tener consecuencias desfavorables como, por ejemplo, la mala adecuación de los test al paciente.
Otro dato a destacar es que hay que tener en cuenta el contexto donde nació y se crio el paciente. Es decir, no le podríamos aplicar un test de hace 50 años a un niño de 6 años, ya que se diferencia de una generación de otra. Por lo tanto, hay que tener en cuenta la edad durante el desarrollo de la evaluación, para que pueda ser despreciado y la validez del total de puntos no sea sesgada por ningún tipo de sesgo (AERA et al. 2014).
En relación con los instrumentos utilizados anteriormente en comparación con la actualidad, se observó una gran evolución. Primero cabe destacar que los test ya no se realizan durante tanto tiempo ya que se observó que esto fatigaba mucho al participante y obtenía peores resultados, además se ajustó este tiempo según la edad, adecuándose tanto para los más adultos como para los más pequeños. También a la hora de la comprensión del test se incluyeron vocabulario adecuado para la población que estaba siendo evaluada, creando por lo tanto diversos test según la edad en la que estuviera el sujeto como, por ejemplo, la Escala de Psicopatología para Adolescentes [APS] (Reyes et al. 2018).
Reyes et al. (2018) destacó que hoy en día es muy relevante mantenerse al tanto de las nuevas formas de evaluación que salgan y mantenerse al tanto de las nuevas literaturas cosa que anteriormente no se daba llegando a evaluar a pacientes con test desfasados o no modificados para su edad. También se adecuaron al niño los lapsos y tiempos por falta de atención para que el niño obtenga resultados que se ajusten más a la realidad y la fatiga y cansancio no afecten a la evaluación. Para los mayores se dispondrá de dispositivos que apoyen la visión o audición en el caso de que fuera necesario, como por ejemplo folletos con texto grande o si son dispositivos tecnológicos se les subirá el brillo.
Respecto al examinador en la actualidad este opta por no ejercer un papel demasiado autoritario sobre el adolescente ya que se comprobó que esto afecta negativamente en estas edades a la hora de la realización de la evaluación psicológica. Por otro lado, a los adolescentes se les deberá de contestar de manera no demasiado permisiva para evitar posibles rebeldías y a los mayores se les deberá de hablar con respeto y de manera no condescendiente. Y por último cabe destacar que sobre los niños pequeños se tendrá que tener más en cuenta la ansiedad que les generará el estar a solas con el examinador, por lo cual se deberá adaptar para ellos (Reyes et al. 2018).
También en la actualidad se evitan todo tipo de prejuicios respecto a la edad a la hora de realizar evaluaciones psicológicas y sin embargo esto anteriormente no era tan frecuente estando los test más sesgados sobre todo con las personas mayores (Reyes et al. 2018).
La influencia de la edad y la generación añadiendo las demás instituciones de diversidad abordan desafíos importantes para la evaluación precisa de la personalidad y de la neuropsicología (Reyes et al. 2018).
ADAPTACIÓN DEL NIVEL EDUCATIVO EN LA EVALUACIÓN PSICOLÓGICA
Por otra parte, al igual que influye los conocimientos de los participantes, también cabe destacar la información que los investigadores poseen. Por ejemplo, en el caso de los psicólogos forense, a la hora de hacer peritos judiciales, es recomendable que no otorgan o sepan información sobre el acusado, ya que esto podría llevar a crear el sesgo confirmatorio y tener consecuencias en el informe. Asimismo, al tener un amplio conocimiento sobre delitos parecidos nos hace tomar decisiones rápidas sobre nuevos delitos de la misma temática que se nos presenta debido a los heurísticos, pudiendo conllevar esto a errores judiciales. Actualmente, esto se intenta reducir gracias a la creación y seguimiento de una guía en este campo (Vredeveldt et al., 2022)
La concepción de la educación para la fase de evaluación psicológica ha ido cambiando a lo largo de los años, como se ha expuesto, a principios del siglo XX estaba muy centradas en preguntas simples y realmente no se tenía en cuenta los diferentes factores a los que la persona esta sometida. Podemos afirmar que antes habían muchas barreras que impedían la mejora de las evaluaciones y que en la actualidad está más centrada en la persona y sus circunstancias personales que hacen que pueda entenderse su comportamiento de una forma más sencilla.
ADAPTACIÓN DEL IDIOMA EN LA EVALUACIÓN PSICOLÓGICA
A raíz del aumento de la inmigración mundial se ha provocado la estancia de personas en países que no son de origen, donde no se habla su lengua nativa (Laguzzi, 2014). Es por ello, que teniendo en cuenta que estas personas podrían necesitar de ayuda psicológica, se encontrarían varias barreras asociadas a ciertos fenómenos referentes al idioma o bilingüismo, que tiene una serie de consecuencias para su ayuda psicoterapéutica (Laguzzi, 2014).
Primero de todo, ciertos estudios demuestran, referente a los idiomas que pueden afectar al nivel emocional de cada persona, debido a que las experiencias emocionales de cada uno en el período de adquisición de una lengua se ven afectadas edad, desarrollo cognitivo y contexto de dicha adquisición (Laguzzi, 2014). Es por ello por lo que, determinadas investigaciones acerca de los idiomas y del bilingüismo sugieren la hipótesis de que un niño que ha crecido en un sitio bilingüe asociará distintas experiencias emocionales a cada lenguaje (Laguzzi, 2014). En resumidas cuentas, el exponer a un niño en su infancia a distintos idiomas puede traer consigo consecuencias emocionales para este (Laguzzi, 2014). En cuanto a los adultos se refiere respecto al idioma, estos sienten temor en lo referente al tema (Laguzzi, 2014). Es por ello, que la adquisición de un nuevo lenguaje deja al adulto en un lugar donde puede hacerse daño narcisísticamente y por ende hacer que esto le sea difícil de tolerar, sumado a ello si la adquisición tiene lugar donde exista una experiencia potencialmente traumática, como la emigración, es razonable hipotetizar que este segundo idioma que adquiera tendrá connotaciones negativas en comparación con su idioma de origen (Laguzzi, 2014).
En lo referente a la literatura clínica y a conclusiones de estudios de investigación acerca del bilingüismo y la psicoterapia, nos encontramos, un gran problema identificado como es la barrera del lenguaje (Laguzzi, 2014).Este se refiere sobre todo en las personas donde el dominio de su segundo idioma es inferior al de su lengua de origen (Laguzzi, 2014). En cuanto se refiere a la barrera del lenguaje se puede decir que es el grado de déficit lingüístico dado por bilingües que tienen menor control de la lengua aprendida que de su lengua de origen (Laguzzi, 2014). Esto provoca que tengan dificultades al comunicarse en su segundo idioma (Laguzzi, 2014). Es por todo lo acontecido anteriormente, que en psicoterapia estas personas pueden usar mecanismos de defensa, no tener la integración entre experiencia y afecto, no comprender bien lo que el terapeuta o evaluador les quiere decir, etc… (Laguzzi, 2014).
El psicoanálisis plantea una explicación donde dice que el efecto de las palabras del segundo lenguaje tiene poco peso emocional debido a que en el periodo donde lo adquirieron no tuvieron experiencias tan importantes para la personalidad en comparación como cuando adquirieron su lenguaje nativo (Laguzzi, 2014). Otra teoría lo explica por el distanciamiento emocional y social acerca de esta segunda lengua (Laguzzi, 2014). Dependiendo del número de palabras que se usen en el idioma secundario de la persona (lexema), de la capacidad de orden gramático (sintaxis) y de la pronunciación (fonética) (Laguzzi, 2014). El utilizar el segundo idioma provoca que las personas tengan constantemente que traducir de forma mental, exigiéndoles acciones cognitivas adicionales que desplazan la energía afectiva, facilitando el uso de defensas, sobre todo en pacientes con rasgos de personalidad obsesivos, ya que se preocupan en demasía por el léxico y la gramática de su segundo idioma, resultando un uso de la inteligencia excesivo y una expresión verbal emocionalmente simplista (Laguzzi, 2014).
En resumen, la barrera del idioma puede representar un obstáculo en la evaluación psicológica, en la psicoterapia y en todo lo que concierne a la psicología clínica, debido a que interfiere en la integración de experiencias y afecto de la persona que acude a consulta, añadiendo también por ello su uso de defensas obsesivas (Laguzzi, 2014). Aunque cabe decir que también esta barrera puede, facilitar el acceso del paciente al terapeuta en cuanto a material emocional se refiere de este, por la ansiedad que le provoca su idioma no nativo (Laguzzi, 2014).
Por último, a modo de dato curioso, la certeza de la existencia de todo esto anteriormente explicado, proviene de la neurología, la psicolingüística y el psicoanálisis y que estos son los campos donde más investigación hay acerca de este tema e intentan no solo comprenderlo, sino que solucionarlo (Laguzzi, 2014).
A modo de conclusión y de solución para superar la barrera de la diferencia de idiomas en la evaluación psicológica está la adaptación de las pruebas (Muñiz et al., 2010). Donde esto se comienza con la búsqueda sobre quien recae el derecho de la propiedad intelectual del instrumento, se sigue con la obtención de los permisos legales y con la protección del trabajo de adaptaciones no autorizadas (Muñiz et al., 2010). Una vez garantizado esto, debe estudiarse las características del constructo a medir con la prueba, evitando caer en la universalidad de los constructos entre culturas (Muñiz et al., 2010). Para esto, hay que evaluar el grado de solapamiento del constructo entre la población origen y la que se pretende estudiar (Muñiz et al., 2010).
Vredeveldt, A., van Rosmalen, E. A., van Koppen, P. J., Dror, I. E., y Otgaar, H. (2022). Legal psychologists as experts: guidelines for minimizing bias. Psychology, Crime & Law, 1-25.

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